Dicen que ya no estás …Señalan que tu tiempo pasó a partir del momento en que tu cuerpo y la naturaleza dijeron basta. Felizmente, las personas no son sólo presencia física aquí y ahora. Tu paso por la vida demuestra precisamente lo contrario, ya que fuiste capaz de dejar un invalorable legado, repleto de sabiduría, humildad, compromiso, honestidad y mucha generosidad, en todos los ámbitos donde desarrollaste tus actividades.
Para nuestro querido Azul Rugby Club fuiste, sos y serás ejemplo vivo, estandarte de grandeza, un delantero de pura raza, de los que siempre van al frente, en las buenas y en las malas. Con tu palabra prudente pero firme, con tu consejo sabio, con tu amor por la borraja sigues estando presente en cada actividad del club
Está aún fresco el recuerdo de tu última visita al club, aquel sábado 10 de febrero de 2018, tu fraternal charla a los jugadores juveniles que ese día recibían al club , tu presencia en el tercer tiempo, tu último tercer tiempo. Un orgullo para todos haberte tenido ahí. Con bastón y tus 89 a cuestas, cierto. Pero con la alegría de siempre, dejando tu particular testimonio a la hora de tu retirada.
También para todos los que te acompañamos junto a tu familia hasta donde descansan tus restos, permanece intacto el recuerdo de aquella ronda, propia de la arenga previa al partido, compuesta por dirigentes, entrenadores y muchos jugadores de las divisiones juveniles, quienes rodeando esa poco simpática caja de madera que contenía tu cuerpo invocamos tu plegaria, dando con toda la fuerza que nuestras voces tenían las tres hurras por vos y por el rugby.
Es cierto que causó sorpresa. Muchos no sabían que, en realidad, era tu clásica expresión de júbilo, de alegría. La arenga para el próximo compromiso, para el próximo partido.
Así te despedimos aquel día. Y no dudamos de que desde algún lugar vos también las gritaste.
A un año de tu partida reiteramos lo dicho en tu despedida: la muerte no llega con la desaparición física, sino con el olvido. Por eso, para
Azul Rugby Club estarás vivo para siempre.
¡¡¡Gracias Ricardo!!!